Hoy quiero compartir con vosotros mi “cómo-se-hace” cuando nos iniciamos en el mundo de las fotografías de estudio.
El estudio tiene una inmensa ventaja sobre otras formas de fotografía: permite controlar la luz. Adicionalmente, el estudio permite elaborar la composición con toda la tranquilidad que no es posible en otras modalidades fotográficas. Puedes decidir qué va en cada sitio, qué fondo quieres y cómo quieres iluminar todo eso. Y puedes llegar a hacer fotografías muy gratificantes, de las que vale la pena enmarcar y colgar de la pared del salón.
Lo más lógico es ir adquiriendo equipo a medida que se vaya necesitando, e invertir en cosas que sabemos que vamos a amortizar, bien porque las vamos a usar mucho, bien porque se pagan solas si estamos haciendo encargos profesionales para un cliente. Yo he optado por las cosas baratas. Cada encargo exige fondos de colores y texturas diferentes, así que suelo utilizar telas que compro al peso y de oferta. Luego están las tiendas de suministros plásticos, como Resopal, donde se encuentran materiales traslúcidos para tamizar la luz de foco o natural, opacos para reflectantes, superficies mates o brillantes para los fondos… En la ferretería he conseguido unas pinzas de muelle que creo que se llaman mordazas (marca Wolfcraft) que utilizo mucho. También uso pinzas de papelería, o de la ropa. Y en las tiendas de manualidades se encuentra el resto.
Os voy a enseñar dos configuraciones. La primera es la del salón, para retratos. Como tengo alergia al polvo, prescindí de cortinas en el salón, y en su lugar puse un estor plástico de Gradulux que ha resultado ser un excelente fondo.

1. Fondo plástico mate en color neutro crudo que no da reflejos.
2. Foco sobre el fondo que lo hace desaparecer e ilumina al modelo desde atrás.
3. Paraguas (normalmente blanco o plata).
4. Segundo flash con ventana difusora.
5. Cámara sobre trípode.
La segunda configuración es la del estudio de sobremesa, para bodegones y cosas por el estilo.

1. Lámina de PVC blanco a la que doy forma con dos cordones que regulo con dos pinzas
2. Utilizo palillos para marcar posiciones para poder manipular lo que fotografío y volver a ponerlo en su lugar.
3. Cutrerreflector que era parte de un embalaje, que cualquier cosa vale.
4. Foco trasero (imprescindible para fotografiar comida).
5. Luz cenital con difusor.
6. Cámara sobre trípode. Dispara el flash de arriba por el cable rojo y el trasero por simpatía.
7. La cámara va conectada por cable USB al ordenador, desde donde la opero con Lightroom y disparo. Así veo en tiempo real los resultados y puedo hacer pequeños ajustes.
8. Tableta gráfica, aunque para todo esto el ratón es suficiente e incluso más cómodo.
9. Imprescindible un cuaderno en el que apuntar los parámetros que se han usado y los nombres de los archivos que valen, o que te aprueba el cliente. Si no, te vuelves loco y además luego no sabes qué facturar.
Y como en todos los campos de la vida, si estudias un buen libro tu técnica mejorará rápidamente. El que más me ha gustado por su enfoque y porque enseña cómo iluminar diferentes materiales es “La iluminación en la fotografía”, de Paul Fuqua, Fil Hunter y Steven Biver. Yo lo tengo en inglés, pero Anaya lo ha editado en castellano y se puede encontrar por 41,80.-€ en FNAC.
Y ahora, a practicar !!!